SOS Peru
¡Cuando un río rompe las digas, se lleva y arrasa todo!
El 7 diciembre el Presidente Castillo procedía a “disolver temporalmente el Congreso de la República e instaurar un gobierno de emergencia excepcional”, que gobernaría mediante decretos-ley hasta que se instaurara el nuevo Congreso y la reorganización de todo el sistema judicial. Un singular y extraño auto golpe. Un día la Historia nos hará saber si las acusaciones que tiene fueron ciertas o fue un impedimento a gobernar.
El 8 diciembre Dina Boluarte, fué nombrada presidente de la República, una señora que no ha sido electa, una señora que ha sido nombrada por un parlamento que tiene 94% de rechazo en la población peruana, una señora que hace caso a los poderes de Lima, entre empresarios y algunos grupos políticos.
A partir de ese momento el pueblo peruano salió a las calles, sintió una vez mas injusticia en su piel, sintió una burla de su voto, un voto congelado por más de un año. La señora Dina Boluarte respondió militarizando, levantando las garantías constitucionales, decretando un estado de emergencia. En efecto un golpe, un golpe del congreso dirigidos por los poderes económicos y con la complicidad de los militares y la policía.
En 8 días fallecieron 21 jóvenes, ningún padre o madre debería enterrar a su hijo o hija, más de 190 heridos. Quien jura protegerte, quien recibe su sueldo con tus impuestos no debería matarte, herirte.
El mensaje que quieren dar estos poderes, es un mensaje claro y terrible para la democracia peruana, terrible para la gente del Perú profundo, para la clase media y pobre, es decir: si Uds. votan, vuestro voto no cuenta, no vale y si tienen la osadía de llegar al poder y querer cambiar el orden estructural de la sociedad peruana, terminaran humillados y encarcelados.
Para saber quienes protestan o callan indiferentes, basta observar y estar en las calles, en los parques, en las plazas donde llegan estos movimientos espontáneos. Principalmente son personas de los Andes, son campesinos, gente pobre de la costa, sierra y selva, personas que no se identifican con los congresistas, personas que se han identificado con Castillo, con su origen, con su procedencia.
Personas que por generaciones han sufrido discriminaciones raciales, personas que se han sentido invisibles. Personas cansadas de no poder acceder a un sistema sanitario, a una buena educación y a una alimentación digna.
Testigos y víctimas de los abusos y robos de los grupos de poderes de Lima y de las transnacionales.
Esa identidad se ha sentida tocada, ese caudal, quizás durmiente, quizás anestesiado como un río frenado de una central hidroeléctrica, ahora se ha despertado y está produciendo una electricidad social, con chispas de cortocircuito, dentro de esta energía hay jóvenes y adultos con ganas de futuro, con capacidad cultural y ética.
Hay también personas que quizás no tengan estudios, pero tienen bien claro qué es la injusticia, tienen bien claro la desigualdad social. Generaciones tras generaciones han tenido que soportar los abusos de las clases dominantes desde tiempos de la colonia.
Hay también personas que miran con indiferencia y cólera, observan estas protestas como si fuese un retraso o inconveniente en la cómoda rutina de trabajo o negocio y quizás años atrás también salían a protestar, pero ahora que han conquistado un pedazo de seguridad no existe más el mundo fuera de sus cortinas, el vecino enfermo o el ex compañero de estudios sin trabajo no existen más.
Hay también personas que aprovechan del desorden para robar -tienen modelos de sobra para imitar- otros que piensan herir el sistema rompiendo vitrinas, ilusión vana.
Hay también infiltrados, que buscan una o más tragedias para tratar de manipular la opinión pública, para dar la culpa a los manifestantes pacíficos. Nuestra historia está llena de ejemplos.
De seguro hay también señores de corbata que están preparando los próximos saqueos del país, diseñando un futuro con los próximos títeres de turno.
No nos gusta? no nos identificamos?
La verdad es que somos, una mezcla de patrones, “una ensalada mixta”, somos: honestos, trabajadores, luchadores, estudiosos, respetuosos, humildes, prepotentes, ociosos, corruptos, mentirosos, indiferentes, ladrones, machistas, individualistas, traidores, oportunistas. Quien con más, quien con menos, muchos de estos patrones los adquirimos desde el periodo de la colonización.
Cuando un río rompe las digas, se lleva y arrasa todo con su caudal, mucho respeto y cuidado con ese río, río que nació en Apurímac.
¡Doscientos años de anestesia se acabaron!
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Algunos datos.
Perú. 33 millones de habitantes.
Seis presidentes en siete años, uno prófugo y otro suicida.
Segundo productor mundial de plata y cobre, sexto productor de oro.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un mínimo de 23 médicos, enfermeros y obstetras por cada 10,000 habitantes para garantizar una prestación adecuada del servicio. Perú cuenta con 13.6 médicos por cada 10,000 habitantes, 9.4 menos que lo recomendado por la OMS. (fuente: OMS, Minsa).
Hoy, cerca del 12% de la población vive en condiciones de extrema pobreza. La desnutrición infantil es un grave problema de salud pública en el Perú, en particular la anemia que afecta al 43 % de los niños menores de tres años. Esta cifra aumenta al 80% en las zonas rurales.
La Sociedad de Comercio Exterior del Perú (Comex Perú) indicó que en el último reporte de competitividad elaborado por el Foro Económico Mundial (WEF), Perú se ubica en la posición 127 de 138 economías a nivel mundial, en calidad del sistema educativo.
Según el informe realizado por el Instituto de Estadística de la UNESCO, Perú es uno de los tres países cuyo plan de educación nacional no cuenta con objetivos cuantitativos concretos y mucho menos con políticas públicas orientadas a cumplirlos.
Foto. Hugo Curotto (AP) y Ninoska Montufar.

